James Naismith, con el empezo todo
miércoles, 12 de marzo de 2014
Final Four Classic, 2003: FC Barcelona-Benetton Treviso
martes, 11 de marzo de 2014
International Summer Basketball Camp en Madrid y Barcelona 2014
Jordi Sampietro junto con BelgradoBasketball trae a Madrid el INTERNATIONAL BASKETBALL CAMP. Uno de los mejores campus de baloncesto que hay en la actualidad, Cita fundamental para aquellos amantes del baloncesto Cum laude.
Aquí dejo el impresionante vídeo promocional sobre el INTERNATIONAL BASKETBALL CAMP.
¡¡¡UN CAMPUS QUE NO TE PUEDES PERDER!!!
Entrenadores del Estrella Roja de Belgrado
Entrenamientos en inglés
Trabajo de la mejora de la técnica individual basado en su metodología de trabajo
INTERNATIONAL BASKETBALL CAMP – MADRID - Torrejón de Ardoz
Del 23-28 de Junio
INTERNATIONAL BASKETBALL CAMP – BARCELONA
1 Semana: 30 Junio al 5 Julio
2 Semana: 7 Julio al 12 Julio
¡¡¡UN CAMPUS QUE NO TE PUEDES PERDER!!!
Entrenadores del Estrella Roja de Belgrado
Entrenamientos en inglés
Trabajo de la mejora de la técnica individual basado en su metodología de trabajo
INTERNATIONAL BASKETBALL CAMP – MADRID - Torrejón de Ardoz
Del 23-28 de Junio
INTERNATIONAL BASKETBALL CAMP – BARCELONA
1 Semana: 30 Junio al 5 Julio
2 Semana: 7 Julio al 12 Julio
lunes, 27 de enero de 2014
El día en el que nació el "Raza blanca: tirador"
La frase la acuñó el mítico Andrés Montes para referirse a esos jugadores blancos de fina muñeca y mortal estoque. Esos jugadores que por sus carencias físicas tuvieron que pulir su tiro lejano, evitando la confrontación cuerpo a cuerpo con sus rivales. Amenazas desde el perímetro que sirven para machacar al oponente de tres en tres o abrir las defensas para doblar pases a la zona. Europa es sin duda la cuna de la mayoría de estos jugadores. Así, desde los Balcanes llegaron: Drazen Petrovic, Danko Cvejeticanin –‘El Yeti’ para la Demencia-, Aleksandar Djordjevic, Velimir Perasovic, Nikola Loncar, Peja Stojakovic, Igor Rakocevic… De Lituania: Rimas Kurtinaitis, Saulius Stombergas, Sarunas Jasikevicius, Arvydas Macijauskas… Bueno, y de España Epi, Margall, Villacampa, Jofresa, Herreros, Angulo, ‘Chichi’ Creus, Xavi Fernández, ‘Berni’ Álvarez, Navarro… Sin olvidarnos del gran Óscar Schmidt, no es todo fútbol en Brasil.
Muchos de estos francotiradores dieron el salto y algunos incluso lograron triunfar en la NBA, aunque nunca fueran tan decisivos como en el baloncesto FIBA. En Estados Unidos, donde cada vez prima más el físico sobre el tiro (sniff) los últimos exponentes de esta ‘rara avis’ fueron Jeff Hornacek, Steve Kerr, Mike Miller, Wally Szczerbiack, Jason Kapono… Pero los últimos grandes tiradores, a excepción quizá de Reggie Miller, Ray Allen o Allan Houston, también son grandes penetradores, escoltas y aleros de gran potencia de salto que igual machacan el aro que lo acribillan desde ocho metros. Jugadores como Latrell Sprewell, Donyell Marshall, Kobe Bryant… ¡Si hasta un ‘Raza blanca: Tirador’ como Brent Barry ganó el concurso de mates en 1996, cómo hemos cambiado!
Curiosamente, el padre de este último, Rick Barry, fue uno de los principales artífices de que surgiera esta estirpe de jugador, que cambió por completo el baloncesto. Rick fue una estrella desde niño. Una de esas personas nacidas para jugar a baloncesto. Reunía todas las características necesarias: Un gran lanzamiento exterior, capacidad reboteadora, gran visión de juego, buen defensor… Todo. Pero por encima de todo destacaban sus ganas de triunfar. Barry era un perfeccionista, un amante de la excelencia que trabajaba hasta el más mínimo detalle en su búsqueda por la pureza. Un jugador capaz de reinventarse a sí mismo a lo largo de su carrera, buscando siempre lo mejor para su equipo en cada momento.
En la Universidad de Miami se convirtió ya en una gran estrella, llamando la atención de todos los ojeadores de la NBA. Bajo las órdenes de Bruce Hale –convertido también en su suegro-, en su último año con los Hurricanes promedió más de 37 puntos por partido, liderando la NCAA. Los Warriors, entonces todavía de San Francisco, lo eligieron con el número dos del draft de 1965, sólo por detrás de Fred Hetzel –pasó sin pena ni gloria por la liga- y por delante, entre otros, de Billy Cunningham –un mito en Philadelphia-.
En su primer año como profesional promedió 25,7 puntos y 10,6 rebotes, fue elegido rookie del año y su equipo pasó de 17 victorias la temporada anterior a 35, más del doble. En el segundo año ya jugó el All-Star. Pero como siempre, Barry quería más, y con 38 puntos lideró al oeste a una sorprendente victoria sobre el combinado del este de Chamberlain, Robertson, Russell y compañía y bajo la batuta de Red Auerbach, ahí es nada. Fue el MVP del partido de las estrellas. En esta su segunda temporada se ganó el respeto de la liga al llevar a su equipo a la final, pese a la dudosa calidad de muchos de sus compañeros, se salvaba el pívot Nate Thurmond, poco más. En la final perdió contra los Sixers de Chamberlain, Greer y Cunningham, pero pelearon hasta un honroso 4-2, cosa que no pudieron hacer ni los Celtics de los ocho anillos consecutivos en la final de conferencia. No en vano esos Sixers están considerados como uno de los mejores equipos de la historia. Con 35,6 puntos por partido fue el máximo anotador de la temporada, todo esto en su segundo año.
Su vida dio un giro el año siguiente. Tras la brillantez de su segunda temporada, Barry pidió una subida de sueldo que el presidente de los Warriors no aceptó. Ese mismo año se fundó la ABA, una liga de baloncesto paralela a la NBA que pretendía luchar con ella y a la que se acabó uniendo en 1976. La ABA, recién creada, utilizó el dinero como máximo atractivo para robarle algunas estrellas a la NBA. Barry firmó por los Oakland Oaks –era un equipo de verdad- por una millonada, aunque tuvo que esperar un año para poder debutar, porque sus derechos aún pertenecían a los Warriors.
¿Cómo una liga puede luchar contra la NBA y no morir en el empeño? No se sabe, pero la ABA hizo todo lo que estaba en su mano. En primer lugar, cambió algunas normas para favorecer el espectáculo, el juego ofensivo, a tumba abierta, gáname si puedes pero vas a tener que anotar mucho. Así, las posesiones en vez de 24 segundos duraban 30 y se implantó la línea de 3 puntos. Además, se jugaba con un balón tricolor, en lugar del naranja habitual. Se crearon también los concursos de triples y mates que tras la unión de ambas ligas acogió la NBA. Por la ABA pasaron mitos del baloncesto como Julius Erving -el Doctor J-, Moses Malone, George Gervin, Artis Gilmore, Dan Issel, Hubbie Brown, Larry Brown, George McGinnis, Cunningham o Barry, ahí es nada. El baloncesto moderno, el show time, tuvo su precursor en la ABA.
En la temporada 68-69, con sus 34 puntos de media, Barry fue el máximo anotador de la ABA. De esta forma, se convirtió en el primer jugador en liderar las listas de anotadores durante una temporada en la NCAA, la NBA y la ABA. Un récord que ya nadie podrá igualar. Esa temporada además se proclamó campeón con su equipo y lideró la ABA también en porcentaje desde la línea de personal. Los tiros libres, quizá aquello por lo que más se le recuerda.
Es el segundo mejor tirador –porcentualmente- de la historia de la NBA. ¡Y tiraba de cuchara! Durante años pulió una técnica que permitía al balón coger más altura –porque partía de más abajo- y así ganar arco para entrar más limpiamente. Aún hoy insiste en que es la mejor forma de tirar los libres. Además permite relajar los músculos, ya que no utilizas los mismos que en la mecánica de tiro habitual. Puesto que desde la personal nadie puede taponarte, ¿por qué no relajarse? La estampa, vista hoy, es pelín ridícula, pero los números hablan en su favor.
Y no es que Barry fuera precisamente un mal tirador, que tuviera que buscar alternativas porque su mecánica era deficiente. Todo lo contrario. Fue quizás el primer gran triplista de la NBA, una especie de precursor de Larry Bird, el alero alto que puede penetrar, rebotear y a la vez aniquilarte desde el perímetro. De hecho, dejó buena prueba de ello el 2 de febrero de 1980. Jugando ya con los Rockets de Houston, anotó ocho triples en la victoria de su equipo contra Utah Jazz. Nunca nadie había hecho semejante exhibición desde la línea de 7,24. Luego muchos superarían esa marca, pero nadie había conseguido nada parecido hasta entonces.
Simplemente, en su continua búsqueda de la perfección, descubrió que de cuchara se metían más tiros libres. Y punto. Si él iba 12/15 veces a la línea de personal por partido, mejor anotar los máximos posibles. La belleza del plan, esta vez sí, radicaba en su sencillez. Un genio. ¿Por qué nadie tira así pese a que las bondades de su estilo sean por todos conocidas? Barry responde con una palabra: “Ego”. Quizá esa sea la diferencia entre él y las estrellas de hoy en día, el ego.
PD: Pese a ser recordado por su ‘particular’ forma de lanzar los tiros libres, Barry ganó un anillo de la NBA –la temporada 74-75 con los Golden State Warriors-, siendo además el MVP de la final. Fue ocho veces All-Star, los Warriors retiraron su dorsal 24, está en el Salón de la Fama y se le considera uno de los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA. Además era humilde y trabajador.
sábado, 18 de enero de 2014
domingo, 5 de enero de 2014
El nacimiento de una leyenda
AP PhotoLa temporada 1978-79 envió a los Sycamores al Final Four de la NCAA tras derrotar a Arkansas
"Si vas a dejar la universidad, más vale que te busques un trabajo. ¡Ahora!" -- Joe Bird Larry Bird, de sólo 18 años, promedió 30.6 puntos y 20.5 rebotes en 1974, defendiendo la camiseta de Springs Valley High School. French Lick, un pequeño pueblo ubicado en el condado de Orange, Indiana, cobijó los primeros años de vida de Larry, cuarto de seis hijos de una familia de clase baja.
Su madre Georgia, soporte de la familia, trabajaba como mesera y por momentos tenía que emplearse en dos ocupaciones al mismo tiempo para poder afrontar los gastos. Su padre Joe, trabajador ocasional que sufría problemas de alcoholismo, se empleó en Kimball Piano Factory como carpintero.
Los Bird eran una familia nómada en French Lick: alquilaron 17 casas en 18 años antes de comprar su propiedad en Washington Street, como señala Seth Davis en el artículo "When March Went Mad" de SI.com.
El básquetbol fue siempre una vía de escape para Larry. Dentro de una cancha, los problemas dejaban de parecer relevantes y todo pasaba a ser un juego. Era la plataforma donde él mandaba y el resto aplicaba según sus directivas. No tenía que ver con una voz de mando, sino con la ubicuidad de su producción. Bird era capaz de hacer florecer todo lo que existía alrededor con un pase, un tiro, un movimiento con o sin balón.
La producción de Bird en el básquetbol colegial sedujo a varias Universidades del país, interesadas en contar con los servicios de esa gema conocida como "El pueblerino de French Lick". Louisville, Kentucky, Indiana e Indiana State habían mostrado interés en reclutar al espigado alero de cabellera rubia.
Kentucky, Indiana e Indiana State eran los destinos preferidos por Bird. Sin embargo, Denny Crum, entrenador de Louisville, visitó a Larry al High School para tratar de convencerlo. "Larry, nos gustaría que vengas a una visita de reclutamiento", dijo, según palabras que recolecta Jackie MacMullan en su libro 'When the game was ours'. "No quiero hacerlo", contestó Bird. "Hagamos lo siguiente, te desafío a una competencia de H-O-R-S-E. Si yo gano, me concederás ese privilegio".
Bird aceptó y la competencia fue disputada. Cada lanzamiento ejecutado por Larry fue igualado por el coach de Louisville. Así estuvieron durante algo más de 15 minutos. Sin embargo, en el octavo tiro, Larry anotó un bombazo de algo más de seis metros y todo se terminó.
Kentucky era uno de los destinos que más seducía a la familia Bird. "Ese es un programa en serio", dijo Joe, su padre, quien acompañó junto a su madre Georgia a Larry en la entrevista en Lexington con Joe B. Hall, coach en aquel entonces de los Wildcats. Sin embargo, en uno de los movimientos más espantosos de la historia del básquetbol, Hall decidió no darle una beca deportiva a Bird.
"La gente carga contra Joe B. Hall por eso, pero soy amigo cercano de uno de los asistentes de Joe y él me dijo que cuando hablabas con Larry Bird, él no contestaba; ni siquiera te miraba", dijo Bill Hodges a Sports Illustrated. "Ningún jugador de Kentucky puede ser así. Te comen vivo".
Bird tenía muchos problemas de timidez en su infancia. Odiaba las grandes aglomeraciones y sólo abría la boca para decir lo estrictamente necesario. Entonces, llegó Bobby Knight para ofrecerle un lugar en la Universidad de Indiana, el mismo que Magic Johnson rechazó dos años después. Al estilo Knight, aquí no había concesiones ni tratos preferenciales. Todo había que ganárselo con trabajo.
Y eso fue lo que sedujo al pueblerino de French Lick.
Señala Jackie MacMullan en 'When the game was ours': "Los Bird no tenían un automóvil por lo que fue su tío Amos Kerns quien lo condujo 49 millas al norte de Bloomington para el comienzo de la escuela. Kerns se quedó por un tiempo y luego se despidió con un abrazo: 'Buena suerte, hombre. Estaré atento por tí', le dijo".
AP Photo/PickoffBird, en New York City, vestido de manera curiosa mientras abandona el restaurante Gallagher
Knight
era tan intimidante que ni siquiera hablaba con Larry. Lo envió al
dormitorio con Jim Wisman como primer movimiento. El cambio para Bird
fue profundo, tanto que terminó siendo demasiado. El campus de Indiana
contaba con 33.000 alumnos, unas 100 veces más personas que las que
albergaba el pueblo de French Lick. Las clases estaban compuestas por
más de un centenar de alumnos y Larry se sentía solo. "Por las
noches, todos salían, pero yo no tenía dinero. Jimmy era muy bueno
conmigo, me prestaba su ropa, pero yo no podía ni siquiera comprar un
pantalón y una remera. Y eso me empezó a afectar de sobremanera: no
tenía nada"."Cometí un error al colocar en la misma habitación a Bird con Jim Wisman", dijo años más tarde Knight a SI.com. "Bird no tenía ropa y los armarios de Wisman estaban llenos. Wisman era inteligente y hablaba bien. Bird no, y no lo podía hacer con 18 años".
Al no soportarlo más, Bird levantó el teléfono y le preguntó a su madre si podía ir a buscarlo. La negativa fue rotunda. Luego le avisó a su novia de su decisión y le pidió a su compañero de habitación que no dijera nada. "No sé realmente cuándo se dio cuenta Bobby Knight de lo que había hecho", dijo Bird.
Tras algo más de 20 días en el campus, Larry tomó sus pertenencias y se dirigió a la autopista 37. Regresó haciendo dedo a su pueblo de French Lick. "¿Qué estás haciendo en casa?", le dijo su madre, quien insistía para que su hijo estudie. "Ya está, no regresaré. Estoy listo para trabajar", contestó Bird. "¿No te das cuenta que era una inmensa oportunidad? Estoy tan decepcionada", agregó Georgia.
"Si vas a dejar la universidad, más vale que te busques un trabajo. ¡Ahora!", agregó su padre. Y eso fue lo que hizo Larry: tomó un trabajo para la municipalidad de French Lick haciendo todo tipo de cosas: talaba árboles, recolectaba basura en un camión, cortaba el césped, pintaba letreros. Incluso llegó a trabajar para una empresa que entregaba casas rodantes.
Se enroló en el instituto Northwood, pero el nivel era tan flojo que lo decepcionó de inmediato. Mientras trabajaba, empezó a jugar seguido en partidos en la calle, en Ligas de Verano y en el básquetbol AAU.
"Larry dice que trabajar en el camión de basura fue uno de los mejores momentos de su vida y, conociendo a Larry, seguro fue fabuloso", señaló Bob Heaton, compañero de habitación de Bird en Indiana State, a Sports Illustrated. "Sin stress, trabajando con amigos, estando afuera. Lo que más le gustaba a Larry era cortar el césped. Siempre dice que nadie lo hacía como él", agregó.
AP Photo/KeatingBill Hodges, junto a Bob King, reclutaron a Larry Bird en Indiana State
Larry pocas veces habló de la muerte de su padre. Pese a sus problemas recurrentes, lo amaba demasiado y prefería no referirse a él porque el solo hecho de mencionarlo le provocaba un dolor incomparable. En vez de sumirse en una depresión, el alero de French Lick transformó los problemas en trabajo. Y el básquetbol pasó a ser el eje de acción en su vida.
Bill Hodges, asistente de Indiana State, y Bob King, coach, decidieron reclutar a Bird tras observarlo en un partido de AAU. Bird venía de trabajar y estaba cansado, pero no se notó: anotó 43 puntos y bajó 25 rebotes contra los mejores jugadores del estado.
Hogdes y King, enamorados del juego de Bird, lo reclutaron y él accedió a la propuesta. Obligado por las reglas de la NCAA, tuvo que permanecer un año fuera de partidos oficiales, pero se encargó de exhibir su repertorio de maravillas en los entrenamientos.
Al año siguiente, todo empezó a mejorar. Tiempo después llegaría su consagración en Indiana State, el nacimiento de la rivalidad con Magic Johnson y, por supuesto, el amor incondicional con Red Auerbach y los Boston Celtics.
"Yo sabía que era tan bueno como cualquiera. No es por alardear, sino porque le había dedicado el tiempo necesario para serlo" -- Larry Bird.
Etiquetas:
Boston Celtics,
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Magic Johnson,
NBA,
NCAA
Ubicación:
Madrid, España
viernes, 3 de enero de 2014
sábado, 7 de diciembre de 2013
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